jueves, 13 de julio de 2017

Reseña: "Tiempo de promesas" de Elena Garquin


Año 917.

Las continuas batallas contra los musulmanes asolan los nacientes reinos cristianos. Martín Ruiz de Vega, guerrero al servicio del rey Ordoño, decide aspirar a algo más, por mucho que su situación militar le depare suculentas e inesperadas recompensas. Cansado de tanto derramamiento de sangre, solo desea formar una familia y llevar una vida tranquila. Pero la persona elegida por él, la única con quien ansía hacerlo está fuera de su alcance.

Jimena de Medina es una doncella tan inocente como hermosa, cuya memoria se ha visto seriamente afectada tras presenciar el asesinato de su padre, ocurrido años atrás. Desde entonces vive protegida por sus hermanos, esperando el momento de cumplir con los designios del rey, que la ha entregado en matrimonio a un poderoso conde castellano.

Ahora, una misión que le es encomendada al guerrero con el único fin de perjudicarle acabará por convertirse en el mejor viaje de las vidas de Martín y Jimena, provocando una cadena de acontecimientos que pondrán sus corazones a prueba de olvidadas promesas de sangre…

¡Hola cuquinos!

Sé que dije que mi próxima lectura sería el libro del hermano gemelo de Aquerón, Styxx (de la saga Cazadores oscuros), pero desde que vi la noticia de la publicación en ebook de Tiempo de lobos me puse manos a la obra y decidí leer el libro protagonista de hoy. Lo tenía en mi lista de pendientes desde hace tiempo, ya que he descubierto el gusto por las novelas románticas históricas, así que ¿qué mejor momento?

Así también, celebro que (¡¡¡POR FIN, POR FIN!!!) colaboro con la editorial encargada de la publicación de Tiempo de promesas, Phoebe romántica (Pàmies). Los libros de esta editorial no solo me encantan, sino que ME CHIFLAN, así que es todo un notición para mí.

Sin más novedades, paso a contaros mi opinión sobre esta joyita.

¿Sabéis esa "llamada" que os da un libro cuando lo véis? Sentís que os mira, os observa, os habla y os grita "LÉEME". Pues bien, eso sentía yo con Tiempo de promesas. No me preguntéis porqué, pero así es. La portada es chula, confieso que no es eso realmente lo que me atrajo desde el primer momento, sino más bien su interior. Su sinopsis. 

Jimena de Medina está prometida a Odón de Montoya, un conde con mucha ambición y mala uva. Ella es la pequeña de cuatro hermanos que sufre una amnesia relacionada con la muerte de su padre desde que tenía 10 años. Las pesadillas la rondan, intentando completar esa parte de su recuerdo borroso que permanece en la oscuridad. Hasta que conoce a Matín Ruiz de Vega, un espadero con una misión muy simple: llevarla hasta su prometido desde Laciana hasta el codado de Trabada. O eso creen todos. Porque Martín tiene otros planes, y no se dará por vencido hasta que los lleve a cabo.

Elena Garquin escribe con una soltura que te atrapa desde el minuto cero. Te guste más o menos la Historia al final caes rendido a su desparpajo y su pluma. Para mí ha sido la primera vez que leo una de sus novelas, pero no será la última. Con el lenguaje coloquial de la época, nos muestra el aplastante patriarcado antiguo, en el que el hombre mandaba y las mujeres acataban. Aunque lo que me gusta en este caso es que las mujeres protagonistas siempre acaben siendo rebeldes, haciéndose notar, con fuertes personalidades.

A través de los escasos recuerdos de Jimena, podemos ir descubriendo poco a poco qué pasó realmente la fatídica noche en que su padre fue asesinado, mientras asistimos al profundo enamoramiento de los protagonistas.

La narración corre a cargo de una tercera persona, por lo que podemos conocer de primera mano qué piensa cada personaje, salvo en los recuerdos de Jimena, que aunque sigue siendo una tercera persona la narradora, se centra más en ella.

Martín me ha parecido tan auténtico que es imposible no quererle. Frente a lo dominante y protector que es con Jimena, descubrimos en él un hombre íntegro y cariñoso, incapaz de hacerle daño pese a su fuerte carácter y totalmente volcado en conseguir que la doncella lo ame.


La autora ha sabido confundirme en más de una ocasión, por lo que me he llevado más de una sorpresa con él. 

   -¿Tienes debilidades? -volvió a susurrar Jimena, al parecer divertida por lo que estaba consiguiendo.
  -No sabes cuántas. -Con una sonrisa malévola, él hizo que sus labios se rozaran apenas-. Quise besarte en cuanto te vi. Algo de lo que no pienso arrepentirme. Nunca lo haré.

Jimena es la dulzura personificada. Inocente hasta no decir basta. Es la viva imagen de las jóvenes de aquella época que sabían poco o nada del sexo y que defendían a capa y espada su virtud. Pese a todo, me ha gustado su carácter orgulloso y peleón, pues es lo que le da personalidad.

De entre los secundarios, destaco a Rosaura, una pequeña que os robará el corazón, así como a Ansur y Sabina, la pareja que más me ha hecho sonreír en toda la historia (sin contar a los protas, por supuesto). No me olvido de Hernán, el hermano mayor de Jimena, porque él también me ha dado alguna que otra sorpresa, sobre todo al final, y sé que me dará más en Tiempo de lobos, donde es el protagonista.

Martín detuvo la carreta y se asomó. Como era de esperar, Jimena apartó la cara en cuanto le vio.
   -Sabina, ¿tu señora tiene frío? -preguntó.
   -Pues no sabría...
   -Sabina, dile que no soy tan frágil como para no poder soportarlo -respondió Jimena, adelantándose a la sierva..
   -Sabina, explica a tu señora que no he preguntado por la rapidez de su lengua, sino por el estado de su persona -apostilló Martín, tendiéndole su capa-. Toma, dásela.

La ambientación es fabulosa. Sin entrar mucho en detalles innecesarios, la autora te teletransporta al escenario sin esfuerzo. La lucha contra los musulmanes no es lo importante de la novela, pues no ahonda mucho en ello, cosa que no me desagrada. La Historia me gusta, pero no quiero una lección si me dispongo a leer una novela romántica. Las cosas como son.

Estamos frente a un romance con alguna que otra escena de sexo (AVISO A NAVEGANTES, porque luego leo cosas como "lo que no me gusta del libro son las escenas de sexo"), y un malo malísimo al que he odiado y compadecido a partes CASI iguales. Le he odiado más, obvio, porque vaya con el chaval...

En cuanto a la edición, pese a que la he tenido en mis manos, el libro finalmente lo he leído en digital. Nada y menos puedo contaros, salvo que lo poco que la he palpado en papel es bastante manejable, tal y como nos tiene acostumbrados la editorial.

En resumen, si os gustan las novelas históricas románticas, con muuuucha tensión sexual y muuuuuuchas sorpresas, no podéis perderos ésta. ¡Os conquistará!

¿La habéis leído, cuquinos? ¡Contadme!

Ailina Shebelle

viernes, 30 de junio de 2017

Reseña: "Aquerón" de Sherrilyn Kenyon


El acero más fuerte se forja en las llamas del infierno. Fue el primer Cazador Oscuro. Ahora es el líder indiscutible de todos ellos. No responde ante nadie y sus órdenes son acatadas al momento. Es poderoso, enigmático, inaccesible. Una leyenda entre las leyendas. Ha luchado por la supervivencia de la humanidad al tiempo que ocultaba celosamente sus orígenes y su tormentoso pasado...Esta es una historia que comenzó hace once mil años, cuando una diosa escondió a su primogénito entre los humanos. Esta es la historia de Aquerón.
 

Todo buen amante y fan de los Cazadores Oscuros conoce a Aquerón Partenopaeo. Poco o nada se conocía de este personaje hasta que Sherrilyn Kenyon nos sorprendió con el libro dedicado al gran líder de la saga hace ya unos años.

El valor que hay que tener para leer esta novela es flipante (para mí esta es la tercera vez que leo el libro ENTERO), porque sus más de 800 páginas están repletas de sufrimiento. Y es que Aquerón, antes de ser un Dios, fue un humano cuya vida estuvo marcada por el dolor.

Violado, humillado, traicionado y rechazado por todo aquel que ponía un ojo sobre él, pasa sus 21 años de humano en una espiral de horror. Incluso once mil años después y ya siendo el Dios de la Destrucción y jefe de los Cazadores, todavía arrastra la sombra de lo que fue.

La novela se divide en dos partes bien diferenciadas.

En la primera parte conocemos el pasado de Aquerón. Los dioses atlantes son conscientes del poder que ostenta y no pueden permitir que su madre, Apollimia, lo deje vivir, así que ella decide mandarlo al plano humano, depositándolo en el vientre de la reina de Didimos con la esperanza de ser criado como un príncipe heredero... Error.

   -Entonces se llamará Aquerón, como el río de la aflicción. Al igual que el curso del río del Inframundo, su viaje será oscuro, largo e imperecedero. Tendrá el don de dar la vida y de quitarla. Caminará solo y abandonado... siempre buscando benevolencia, pero encontrando únicamente crueldad. -La curandera bajó la mirada hacia el niño que tenía entre las manos y murmuró la verdad que lo perseguiría durante el resto de su existencia-: Que los dioses se apiaden de ti, pequeñín. Porque nadie más lo hará.

Menuda retaíla, ¿verdad? Esto lo resume todo.

De la mano de los diarios de Ryssa (hermana mayor de Aquerón y de su gemelo, Estigio/Styxx/Stig) conoceremos los horrores que el pobre sufre desde la tierna edad de ocho años, cuando su tío Estes (TE ODIO, PÚDRETE EN EL INFIERNO) se lo lleva a la Atlántida... No quiero entrar en detalles, pues no quiero destripar nada, pero seguro que podéis haceros una idea de lo que tiene que soportar. Bueno, no. No podéis haceros una idea a menos que leáis el libro.

Es curioso cómo la autora se recrea en el infortunio del protagonista, sin darle tregua en toooodo lo que dura esta parte. A veces resultaba demasiado insoportable porque, bueno, puede llegar a ser excesivo, y por mal que me pese creo que Sherrilyn podría haber hecho más corto el libro sin necesidad de tremendo drama. Sin embargo, hay algo en su lectura que no te permite dejarlo (como siempre con sus libros, vaya), sin contar el hecho de que te inunda una imperiosa NECESIDAD de encontrar el final feliz para el pobre chaval...

Una vez terminan los diarios de Ryssa, el narrador pasa a ser una tercera persona, relatando el momento en que Artemisa (la mala pécora pelirroja) y Aquerón se conocen.

Si no supiéramos lo que la "diosa foca" (como Simi la llama) va a resultar ser una hija de **** con él, podríamos pensar que realmente tiene algo de humanidad en el momento en que empieza su amistad. Sin embargo, debido al estatus de Aquerón, la diosa no permitirá que nadie conozca su relación con él, y la cosa se pondrá muy... muy fea.

La segunda parte es el estilo puro de las antiguas novelas de la saga (y aquí es cuando disfruto como una enana). El humor característico que Sherrilyn Kenyon les da a sus personajes vuelve con fuerza, haciendo que las últimas 400 páginas sean muuuuy llevaderas y divertidas.

Aquerón me sorprendió en su momento y lo sigue haciendo ahora. Que alguien que lo ha pasado tan sumamente mal durante tantísimos siglos sea como es él es digno de admiración. Después de las perrerrías que sufre, esperaba encontrarme a alguien más distante e inaccesible, pero lo cierto es que, pese a su forma recelosa de ocultar qué fue y a qué tuvo que dedicarse, te das cuenta de que en realidad Aquerón es solo un hombre/Dios que se pasa cada latido pidiendo algo de cariño.



Leal, bondadoso, cariñoso y PRECIOSO, así es él. Sin más. Y menos mal que llega Soteria Kafieri para demostrárselo.

Que puedas hacerlo no significa que debas hacerlo.

Soteria es bastante jovencita para ser profesora. A sus veinte años ya es una erudita en su campo, aunque el hecho de que haya pasado su vida junto a su familia buscando la Atlántida y empapándose de historia tiene mucho que ver. Conocer a Aquerón la hará tirarse de los pelos al principio, pues no empiezan con buen pie, pero después es otro cantar.

Esta mujer será la primera que no solo lo vea como un simple hombre, sino que aceptará su pasado y su presente con normalidad, haciéndole ver que puede confiar en ella ciegamente.

Creo que hablo en nombre de todos los fans cuando digo que es la compañera perfecta para él. Su forma de cuidarlo y quererlo, ofreciéndole todo lo que tiene sin dudarlo la convierte en la indiscutible merecedora de su corazón. Y del nuestro.

¿Qué puedo decir? Me es imposible poner peros a las historias de Kenyon. Es la reina de las reinas. La historia de Aquerón me dejó marcada la primera vez. Es imposible salir sin cicatrices en el alma después de leer su vida tormentosa.

Podría hablar del resto de personajes, pero dado que voy a ponerme a releer (SÍ, habéis leído bien) el libro de su gemelo, Styxx, os menciono que este personaje es detestable en este libro y que deberíais prestarle mucha atención a sus intervenciones. Y no digo más, que no quiero spoilearos.

Con Ryssa también es importante ser observador, pues a
quí es un trocito de pan dulce que lo único que busca es el bienestar de Aquerón, pero... en fin. Me callo.

La edición es muy cómoda. Es de tapa blanda, cosa que agradezco porque si tuviera que cargar con este libro siendo de tapa dura me da algo. Además, es más cómodo para leer donde sea (al menos para mí, claro). Tanto la portada de éste como la de su gemelo creo que son las más chulas de toda la saga.

En conclusión: Aquerón es, con diferencia, uno de los libros más duros que he leído en toda mi vida, pero también de los pocos en los que me he encontrado a un personaje tan completo, radiante e increíble. Conocer a Aquerón es una aventura, así que, si te gustan los Cazadores oscuros, la Atlántida, los dioses griegos y las historias de amor... no te pierdas esta joyita. Eso sí, prepárate que vienen curvas.

¿La habéis leído? ¡Contadme en los comentarios!

¡Os quiero, cuquinos!

Ailina Shebelle

jueves, 29 de junio de 2017

Reseña: "Nunca digas siempre", de Jennifer L. Armentrout



Ella aprendió que el silencio era su mejor arma.
Él juró que siempre la protegería.
Ambos comparten un terrible pasado, que los llevó a forjar un vínculo indestructible. O eso creían ellos. Porque sus caminos se separaron abruptamente hace cuatro años.
Mallory y Rider llevan todo ese tiempo tratando de superar las terribles experiencias vividas en un hogar de acogida. Intentando construir un futuro. Tratando de olvidar. Pero ahora, justo cuando creían estar dejando el pasado atrás, Mallory y Rider acaban de reencontrarse en el instituto y descubren que el intenso vínculo de infancia sigue ahí… al igual que la heridas. Enfrentados a la fuerza de sus sentimientos, Mallory y Rider deben decidir si seguir aferrados a las mismas armas que les ayudaron en el pasado o arriesgarse a construir algo nuevo en un futuro incierto.


Algunos autores no sé cómo lo hacen, pero todo lo que escriben lo convierten en pequeñas joyas. No he leído mucho de Jennifer L. Armentrout pero, lo que conozco de ella me encanta. Nunca digas siempre está en lo más alto de lo más alto, y eso que aún me queda mucho por leer de esta mujer.

Cuando tienes mucho que decir pero tu voz no sale, ¿qué puedes hacer? ¿Qué haces si el miedo te oprime y no te deja ser quien eres? Diréis: es complicado. Lo es, y sino que se lo digan a Mallory, una chica de diecisiete años que ha vivido cosas feas, cosas espantosas. Cosas tan horribles que le han hecho perder su voz.

Podría haberle dicho que a mí ese <<por ahora>> me parecía suficiente. Que nadie sabía lo que le deparaba el futuro. Que el <<para siempre>> podían arrebatárnoslo de las manos en cualquier momento.

Vivir en una casa de acogida no es fácil, pero hacerlo en una en la que los malos tratos abundan debe ser terrorífico. Mallory pasa una década en una casa así junto con Rider, hasta que pasa algo que marcará un antes y un después en la vida de ambos.

Cuatro años después de aquel fatídico día, Mallory tiene una vida mucho mejor. Vive con Carl y Rosa, una pareja de médicos que la adoptó y que le han dado todo el amor y apoyo que debió tener siempre. También tiene una mejor amiga, Ainsley, con la que también le cuesta hablar pero que representa un gran apoyo a lo largo de su historia.

Tantos pasos hacia adelante ha dado que decide que ya es hora de dejar las clases en casa. Aunque le da un miedo terrible, Mallory se arma de valor y asiste por primera vez al instituto sin tener idea de lo que encontrará allí.

Pese a que se ha pasado todos esos años pensando que nunca volvía a ver a Rider, el destino los une de nuevo en la clase de Expresión oral. Imaginad el shock de ambos cuando se reconocen.

Leer este libro es asistir a una transformación palpable de un personaje que logra superar todos sus miedos, poco a poco, pasito a pasito, mirando al futuro pero sin olvidar el pasado. Y es que el pasado les persigue tanto a Rider como Mallory, pero ni los más fuertes lo son tanto ni los más débiles lloran todo el tiempo.


La voz de Mallory habla alta y clara en cada una de las páginas de Nunca digas siempre. Ella es la que nos narra todo aquello que no es capaz de decir en voz alta, y conocerla me ha llegado al corazón. Su fuerza de voluntad es inmensa. Aunque no lo quiera admitir, Mallory no deja de intentar relacionarse, de intentar "ser normal" como ella misma dice en más de una ocasión. Me ha gustado el cambio tan palpable que ha tenido en las más de 500 páginas que tiene el libro (que se me han pasado volando, en serio). 

   -Sé que te mereces algo mejor, pero yo quiero ser mejor. Quiero serlo por ti. -Bajó la voz al detenerse delante de mí-. Por eso quiero preguntarte una cosa.
Noté un aleteo en el pecho y en el estómago. Le miré a los ojos, casi sin respirar.
   -¿Qué cosa?
Un músculo vibró en su mandíbula y su pecho se hinchó brúscamente.
   -¿Puedo besarte?

Rider es... bueno. Cuando digo que ni el más fuerte lo es tanto claramente me refiero a él. Quiere tantísimo a Mallory que es obvio que siempre se interpondrá entre ella y el dolor, físico o psíquico, da igual. Él está dispuesto a recibir cada golpe por ella. Lo que le pase a él está de más. Tanto es así, que se olvida de quererse, de valorarse, de ver que él también importa. Que él también es real. Me ha enamorado por todo lo que él es, pero sobre todo, por la manera en que ve a Mallory

Por desgracia, la historia tiene cosas que se escapan de la ficción. La desigualdad, (el hecho de que vivas en un barrio u otro condicionará las expectativas que tengan de ti, porque por más que nos pese esto es cierto y es injusto), la realidad que viven muchos niños tanto en casas de acogida como en los centros de acogida, (no todo es color de rosa. Hay niños que crecerán sin el calor y el cariño de unos padres y eso condicionará su futuro. Cuando no sea algo peor, como lo que vemos en este libro), o el cómo una experiencia traumática puede romperte hasta tal punto que dejes de sentir que vales algo. Todo esto es tan duro, tan injusto y tan doloroso que parece imposible que estas cosas pasen. Pero pasan, y Jennifer L. Armentrout ha tenido una manera maravillosa de abrirnos un poquito más los ojos. 

Como siempre, su pluma es fantástica. Cercana, directa y preciosa, sin ser empalagosa, creando escenas que me han llegado al alma, que me han hecho reír, morirme de la emoción, o entristecerme (me cuesta mucho llorar con las películas o los libros, pero si fuera capaz habría llorado con este).

¿Os hablo de los secundarios? Porque EN SERIO, son geniales. Jayden y su sentido del humor, intentando ligarse a cada chica con la que se tropieza. Lo nombro primero a él, por mil razones que ya conoceréis si leéis el libro. Hector, hermano de Jayden, tan irresistible como Rider, con ese acento puertorriqueño. Ainsley, dicharachera a más no poder y gran consejera de nuestra protagonista (de la que me encantaría que hubiera historia junto con Hector porque, seamos sinceros: aquí hay tomate). Carl y Rosa, como padres o mejor, PADRES, así en mayúscula, porque son geniales. 

   -[...] Ser real puede doler. Que te quieran puede doler. En eso... en eso consiste estar vivo, y lo contrario es inimaginable.

Puede que penséis que más de 500 páginas es demasiado, pero os aseguro que mientras lees no te das cuenta de que van pasando.

Me va a costar mucho engancharme a otro libro después de haber leído este, porque es de esas historias que te dejan huella.

En serio cuquinos, tenéis que darle una oportunidad a esta increíble novela, porque os va a hacer sentir a tope.

En conclusión, Nunca digas siempre es una historia en el que el primer amor, el pasado, el futuro y la superación de los miedos no os dejará indiferentes.

¿Y vosotros, la habéis leído ya? ¿Qué os ha parecido?

¡Mil besos!

Ailina Shebelle

jueves, 22 de junio de 2017

Dirty Dancing 1987 vs Dirty Dancing 2017

Hola cuquinos. Sé que no acostumbro a escribir este tipo de entradas, pero la ocasión lo merece...


Menudo título, ¿verdad? Y os voy a hacer un spoiler: la nueva versión no es, ni de lejos, tan buena como la primera.

Empiezo fuerte, pero es que he esperado tooooooda la noche para escribir esta reseña/crítica/desahogo. Éramos muchos los que veíamos anoche en MTV la llamada Dirty Dancing La Serie (compuesta de 3 capítulos que televisaron seguidos desde las 22:00 pm). La puse emocionadísima porque bueno, ya sabéis ¡¡¡ES DIRTY DANCING!!! Una de las películas que marcaron mi infancia, que ponían al menos una vez al año y me dejaban frente a la televisión cada vez que escuchaba el mítico Be my baby de The Ronettes.



Pues bien, la cosa promete (?), o al menos te hace pegarte un poquito más a la tele. Vemos a una Baby ya no tan niña (o eso le hacen parecer por el peinado y el maquillaje...), que va a asistir al musical de Dirty Dancing. La vemos entre el público y de repente todo es como en la anterior versión. O casi.

Aquí empieza todo.

Abigail Breslin (Pequeña Miss Sunshine) parecía una buena opción como protagonista. Es una niña con una imagen muy tierna, que no se parece en nada físicamente a Jennifer Grey, cosa que me gustó. Además, tiene una variedad de gestos en la cara más amplio que ella, así que con eso ya estaba contenta. El problema viene cuando se pone a bailar. Al principio parece una tabla, patosa y descoordinada, tal como debe ser, ¿no? Pero es que después tampoco tiene mucha gracia para moverse...

Lo que me lleva al nuevo Johnny, o lo que es lo mismo Colt Prattes. Que seamos sinceros, el chico baila de lujo (aunque en la película pueda demostrarlo vagamente), pero su interpretación es tan plana que él y Abigail tienen cero química durante todo lo que dura la mini serie.

Forzados casi desde que comparten el primer plano, y sin conexión mientras bailan, o se miran, o se hablan. Una pena, porque si ellos no cuajan el film se va al garete.

¿El resto del elenco? Menudo fallo. Garrafal. Si los protagonistas son el agua y el aceite qué decir de los nuevo padres de Baby... Se han sacado de la manga unos problemas conyugales que no tienen fuste alguno, sin mencionar que el señor Houseman de 1987 (interpretado por Jerry Orbach) era mucho más comedido, callado y correcto. El nuevo, interpretado por Bruce Greenwood, dice demasiado lo que piensa. Y no me malinterpretéis, pero me gustaba esa imagen de padre serio, inaccesible para el resto pero cercano con Baby y que hablaba con la mirada.

Ni siquiera la presencia de Debra Messing, que me encanta, ayuda en el cóctel. Su papel de ama de casa harta de ser ignorada por su marido no me cuadra. Y quizá debería, porque esta versión de Marjorie Houseman es más directa, tiene claro lo que quiere y no está dispuesta a conformarse.

Incluso Lisa, la hermana de Baby, interpretada esta vez por Sarah Hyland (Modern Family), destaca por no ser tan limitada intelectualmente como lo era en 1987.  Es más, en esta ocasión Lisa se fijará en el joven pianista afroamericano e incluso harán un dueto al final.

Los mensajes feministas, así como la igualdad frente al racismo es uno de los mensajes que destacan con fuerza, ya que en la versión de 1987 no era tan palpable y el público podía pasar por alto ciertos detalles.

Esto tampoco logra corregir el destrozo.

La adaptación es demasiado ortopédica, me mata que los protagonistas no tengan nada de química, sin contar que ella parece un pollito que acaba de salir del cascarón y él intenta hacer su papel de chico malo pero no... NO. No le sale, vaya.



Mi pregunta, una y otra vez, es: ¿quién hizo el casting? ¿Quién escribió este guión? ¿Por qué? En serio... ¿POR QUÉ? Porque si la nueva "profundización" de los personajes es mala, no quiero hablaros del final. Vosotros diréis: "El final de Dirty Dancing es perfecto, ¿qué le pasa al final?", y yo os contesto: "¡JA!".


Sí, el final de 1987 te hace sonreír y querer ponerte a bailar, irte a un complejo como el Kellerman y enamorarte de tu propio Johnny Castle. Joder, sí, es PERFECTO. Pero el final de 2017 te hará perder los nervios y apagar la televisión de una patada. Cuanto menos.

Solo os diré eso, porque el epílogo que se han sacado de la manga es un verdadero DESPROPÓSITO para cualquier fan de la película.

¡Ah! ¿Y os he dicho que en esta versión los actores cantan? Pues sip. Y no solo eso, sino que han añadido canciones que, en mi opinión, solo remarcan lo limitado que está el film.

Lo siento, pero no.

NO.

Porque encima cantan mirándose a la cara y en vez de ver pasión, amor y furor ves "Oh mierda, ¿dónde me he metido?", sobre todo en Abigail, que parece más asustada que un conejo entre lobos.


Dios santo, no paro de recordar ese epílogo.

¿¿¿POR QUÉ???


En definitiva, Dirty Dancing La Serie es... lo peor que he podido ver en mucho tiempo. La intención podría ser buena pero el resultado es un desastre. Flaco favor nos han hecho a los fans.

Creo que está bastante claro con qué versión me quedo ¿no?

Siento la extensión de la entrada, pero me he quedado en la gloria.

¡Hasta la próxima, cuquinos!

martes, 13 de junio de 2017

Reseña: "Antes de que digas te quiero", de Victoria Vílchez



Lucía no había vuelto a pensar en Asher, el vecino que le robó su primer beso cuando vivía en Londres con su familia, pero cuando viaja hasta allí para visitar a sus padres y se lo encuentra frente a su antigua casa, los recuerdos no tardan en regresar.
Sin embargo, Lucía va a darse cuenta muy pronto de que Asher oculta mucho más de lo que muestra, y que puede que no quede nada del chico tímido y de mirada triste que conoció tiempo atrás.
Entre canciones y cuentos de hadas, ambos se verán arrastrados por una complicidad que creían olvidada y por más pasión de la jamás hayan llegado a sentir por nadie.
Pero, en ocasiones, volver al pasado trae consigo recuerdos demasiado dolorosos. ¿Quién se arriesgaría a enamorarse si todo lo que te ha traído el amor hasta ahora ha sido sufrimiento?


AVISO: ESTA RESEÑA PUEDE CONTENER SPOILERS DE LIBROS ANTERIORES.

Hola cuquinos míos, ¿cómo estáis? 

Como ya sabéis por las RRSS, en mi cumpleaños recibí de parte de la editorial Kiwi (¡muchísimas gracias por el ejemplar!) este libro junto con el relato corto dedicado a Ari y Lucas llamado Dime que te casarás conmigo, el cual tengo pendiente, pues quisiera en un futuro leer la historia de estos dos personajes antes de llegar al relato (aunque con el libro de Lu y Asher me haya spoileado máximo).

La historia nos sitúa justo después del libro de Becca y Jota (Antes de que decidas dejarme), amiga y primo de Lu, nuestra protagonista. Yo no conocía a ninguno de estos personajes, de hecho, es la primera vez que leo algo de Victoria Vílchez. Había leído muchas reseñas de la serie (#AntesDe) pero nunca me animaba a leerla. 

El caso es que Lucía vuelve a Londres desde España para visitar a sus padres y allí se pone a pensar en Asher, el que fue su vecino cuando ella era adolescente y con quien vivío quince días de amor. Todavía se siente culpable por haberlo dejado de un día para otro, pero no tenía mucha elección, por aquel entonces debía mudarse a España con sus padres.

Cosas de la vida, él aparece en el barrio londinense que los vio crecer y entre los dos vuelve a surgir esa chispa que compartieron en antaño. Pero Asher está diferente, ya no parece el chico tímido que fue. Pese a que ella intenta mantener las distancias le será imposible no querer estar cerca de él.

Esto resume bastante todo el libro. Siento decir que no hay mucho más, salvo la incertidumbre de qué horror pudo haber pasado Asher como para haber construído un muro a su alrededor. Y lo cierto es que, llegados a cierto momento, su pasado se intuye muy bien y la incertidumbre deja paso a lo predecible.

   -Lo importante es el presente.
  -No si no somos capaces de asumir el pasado -repliqué, convencida, y me di cuenta de que ese consejo tendría que valer para los dos.

Los clichés que pululan en este libro no han logrado entretenerme como suele ocurrirme. Normalmente no me disgustan los topicazos, ya lo sabéis, pero creo que la historia de Lu y Asher ha sido muy forzada en ciertas partes, sobre todo al principio, pues aunque compartieran quince días en la adolescencia como tortolitos, que Lu se vaya con él sin avisar a nadie e, incluso, se quede a dormir con él me parece un poco irresponsable. ¿Te vas con un tío que ni conoces realmente y te quedas en su loft, así sin más? Que vale que no pasa nada entre ellos y que él no es un loco de la colina, pero vamos, no me ha convencido ese comienzo. Lo considero muy atropellado...


Que el argumento se ciñe básicamente en Lucía acudiendo al Ritmic a los conciertos del grupo de Asher, en las divagaciones más que repetidas sobre lo triste que parece él siempre y lo charlatana que es ella, o lo horrible que fue dejarlo de un día para otro es algo que también me ha aburrido mucho.

El pasado de Asher se destapa al final, por lo que no hay muchos giros interesantes, salvo en la boda de Ari y Lucas, pero tampoco es un giro muy inesperado. 

Lucía no ha logrado que empatizase con ella. Sin embargo, me gusta que intente luchar por aquello que quiere y que no se rinda

Asher es tan retraído y taciturno a veces que no nos deleita con muchos momentos de "luz" en los que podamos conocerlo. Que su niñez fue muy espinosa está claro, pero pienso que su pasado está ahí un poco de postizo y no ha calado en mí como debería (tampoco me ha dejado totalmente indiferente, todo sea dicho)...

   -No hay nada malo en ser inocente. Conserva esa inocencia, Lucía. Aférrate a ella.

Casi todos los capítulos están narrados por ella y solo unos pocos, y muy cortitos, son narrados por él. 

De entre los secundarios, tan solo Jota destaca entre el resto. De hecho, es el que tiene la personalidad más marcada y que realmente ha llamado mi atención.

Pese a todo lo malo, creo que la historia es muy bonita. El romance y la superación que comparten ambos protagonistas es entrañable, y aunque no llega al nivel que esperaba le voy a dar un aprobado justito porque tampoco me parece justo darle una o dos estrellas sobre cinco, sinceramente. He leído libros que me han digustado muchísimo y les he puesto muy poca puntuación y me niego a equiparar este con ellos, pues no se lo merece.

Lo justo es justo.

No sé si es solo este libro o los anteriores son así, pero no descarto leerlos para hacerme una idea más clara, pues la pluma de Vílchez me ha gustado mucho. No se enrolla, es sencilla y tiene un cariz muy tierno, sobre todo en las escenas de sexo.

Me siento fatal haciendo una reseña tan negativa, porque si lo pienso fríamente el libro es muy dulce y para las vacaciones de verano no está tan mal leerlo.

En conclusión, Antes de que digas te quiero es un libro entretenido por el tema romántico, pero sin muchas pretensiones. Ideal para las fechas en las que nos estamos metiendo (bendito verano).

¿Y vosotros, cuquinos, lo habéis leído? ¿Conocéis la serie #AntesDe? ¡Contadme!

Ailina Shebelle

lunes, 5 de junio de 2017

Reseña: "Todo, todo", de Nicola Yoon



Madeline Whittier es alérgica al mundo exterior. Tan alérgica, de hecho, que no ha salido de su casa en 18 años. Aún así, su vida transcurre feliz y tranquila hasta que el chico de ojos azules como el Atlántico se muda a la casa de al lado. El flechazo surge por mensajería instantánea y va creciendo y complicándose a través de un sinfín de conversaciones, anhelos, viñetas, senaciones, ilustraciones, sueños... ¿Qué tendrá Olly que lo hace tan impredecible? ¿Y tan... especial? ¿Qué tendrá Olly para hacer que la realidad de Madeline se tambalee?
¡Hola cuquinos!

¿Cómo os trata la vida? Yo estoy en un momento de vaivén, pero me niego a que eso influya en mi hábito de lectura, pese a que a veces me cueste concentrarme.

Llevaba mucho tiempo con este libro entre mis lecturas pendientes. La edición es preciosísima. No sé si la habéis ojeado, pero es que tiene hasta ilustraciones que hacen que el libro sea aún más original y especial (ilustraciones, por cierto, realizadas por el marido de la autora, David Yoon).

Madeline es alérgica al mundo exterior. Es una niña burbuja, vamos, no puede salir de casa. Lleva 18 años viviendo entre las paredes de su especial hogar y pese a todo, ella es feliz. Tiene su habitación blanca, su ropa blanca, su mobiliario blanco, y sus libros. También tiene a Carla, su enfermera y única amiga, y a su madre, Pauline, que la quiere con locura, (posiblemente demasiado).

Un día llega hasta la casa de al lado un camión de mudanzas, y de su interior sale una pareja con dos adolescentes, Kara y Olly.

Olly resultará inevitablemente llamativo por su habilidad para hacer acrobacias (o mejor dicho, parkour, para los entendidos en la materia). 

Una vez más, me asombro de lo calmado que parece cuando se mueve; para él, esto es como meditar. Su cuerpo le permite escapar del mundo. El mío me atrapa.

¡Menuda ironía! El cuerpo de Olly le hace ser libre, el de Maddy es todo lo contrario. Que entre esa disparidad surja el amor me vuelve loca.

Madeline tiene una rutina bastante monótona, pero es que cuando no conoces otra cosa que la vida en casa es complicado ansiar algo más. Me ha sorprendido lo buena que es pese a los deseos que nacen en ella una vez entra en juego Olly, y aunque se siente fatal desobedeciendo por primera vez a su madre, he de decir que entiendo perfectamente que lo haga.

Me chifla esta parte.
 
Olly me ha encantado. Creo que si Maddy es especial, él no se queda atrás. Sus ideas, su forma de pensar y de ver el mundo, o la forma en que protege a los que quiere son sin duda puntos a su favor.

De los secundarios, Carla es la que tiene un gran peso en la historia. Su amor por Madeline es mucho más sano que el que su propia madre siente por ella. 

Había entendido la manera de proceder de Pauline hasta cierto punto del libro en el que se vuelve excesivamente protectora. Que a ver, sí, es lógico, porque su hija está enferma, pero cuando empieza a prohibirle tantas cosas después de "eso" (que no os voy a spoilear) ya empezó mi sospecha sobre lo que iba a pasar. Y bueno, no me equivoqué. Pese a todo es un personaje que, aunque me ha enfadado, me ha inspirado mucha pena.

La narración corre a cargo de Madeline. Su percepción del mundo es tan limitado que cuando ve más allá de su habitación es una explosión de sentimientos increíble. La autora logra conquistarte a través de su protagonista.

Esta noche sueño que la casa respira conmigo. Espiro y las paredes se curvan hacia dentro como un globo pinchado, sofocándome. Inspiro y las paredes se expanden. Si respiro una vez más, mi vida reventará por fin. Por fin.

Lo único que cambiaría es el final. Me ha gustado mucho, pero no sé, ha sido un poco de repente. Muy bonito, sí, pero he echado en falta un epílogo. Esto es apreciación mía, tampoco es algo indispensable para la historia.

El libro es diferente en muchos sentidos. Los capítulos tienen títulos originales, algunos constan solo de una frase, correos entre ambos protagonistas y sus conversaciones por mensaje de teléfono, una definición hecha por Maddy, o una ilustración. De todas formas, los que tienen narración normal no resultan pesados, pues son muy cortitos. De hecho, el libro parece más gordito por el tipo de papel que tiene más que por el número de páginas, en realidad se lee en un santiamén (yo me lo he leído en un día).

 Esta es una de las tantas ilustraciones del libro.

La pluma de Nicola Yoon es genial. Sencilla, sin grandes pretensiones y cercana. Buscaré sus novelas porque estoy convencida de que no me defraudará en ninguna.

Como dato interesante, os diré que en junio (según tengo entendido) llegará a los cines la película basada en el libro (y de la cual he sacado las imágenes para el collage), y aunque Olly no responde al físico que en el libro se describe de él, iré a verla porque tiene una pintaza increíble.

Os dejo el trailer:

 

   -Sé que no es la primera vez que me enamoro, pero me siento como si lo fuera -susurra-. Estar enamorado de ti es mejor que la primera vez. Es como la primera vez y la última vez y todas las veces amontonadas en una sola.

En conclusión, si os gustan las historias originales, con personajes especiales, y los romances tiernos, este es vuestro libro.

¿Lo habéis leído? ¡Contadme!

Ailina Shebelle

lunes, 29 de mayo de 2017

Reseña: "La promesa de Grayson", de Mia Sheridan



Kira Dallaire está desesperada, con poco dinero en el bolsillo y todavía menos opciones de conseguirlo. Grayson Hawthorn atraviesa una situación límite: al salir de prisión, se encuentra con que los viñedos de los que es propietario y que prometió a su padre sacar adelante están al borde de la ruina.
Cuando Kira aparece en el despacho de Grayson con una descabellada propuesta que podría resolver los problemas de ambos, a él no le queda más remedio que aceptar.
Sin embargo, lo que en principio parecía un matrimonio de conveniencia abocado al fracaso se convierte muy pronto en un choque de voluntades que dará pie a una incontenible pasión capaz de demostrar que algunas promesas deben romperse y que por otras vale la pena arriesgarlo todo…, hasta el corazón.


Si os digo Mia Sheridan sabréis que ese nombre es símbolo de muchas cosas. Ante todo, de ESCRITORA, así, en mayúsculas, porque sus libros son absolutamente increíbles.

Si os nombro títulos como La voz de Archer (cuya reseña encontraréis aquí), o La decisión de Stinger (aquí la reseña), puede ser que os suenen, o que incluso os los hayan recomendado. Puede que estéis pensando en darles una oportunidad. Por mi parte, solo puedo deciros que lo hagáis, y no solo eso, sino que incluyáis en esa lista al libro protagonista de esta reseña: La promesa de Grayson.

Han sido muchos, MUCHÍSIMOS meses esperando a que saliera a la venta esta joya. Suelo leer en versión digital, pero si algo tengo claro es que las novelas de esta artista tengo que tenerlas en físico en mi estantería.

   -No resultó fácil. Fue necesario mucho trabajo, mucha fe y tener el corazón lleno de esperanza. También tuve que superar el dolor. El problema es que no se puede hacer desaparecer una emoción sin apagar las demás, tienes que sentir dolor para luego reconocer la alegría. Solo funciona así.

Kira está sin blanca, y todo porque huye de su padre, un importante político de San Francisco, y de su exprometido, Cooper, un juez con pocos escrúpulos que se han dedicado a manchar su reputación.

Grayson no está mucho mejor. Después de pasar cinco años en prisión su vida está patas arriba. No tiene dinero para poner en marcha los viñedos que su padre le dejó como herencia. De hecho, ni siquiera el banco quiere darle un préstamo.

Casualidades de la vida, Kira está en el banco al mismo tiempo que Grayson, y tras ser consciente de quién es él y en qué situación se encuentra, decide ir hasta su casa y ofrecerle un trato un tanto especial.

Un matrimonio de conveniencia no parece una idea tan descabellada, sobre todo si significa cobrar una sustanciosa herencia que les vendría a los dos de perlas... ¿o sí?

Cuando no tienes nada que perder, arriesgas, pero cuando el corazón se mete de por medio ¿crees que es fácil seguir adelante sin que el miedo te pise los talones? El amor es eso, arriesgar. Y de eso va precisamente esta novela.


Kira y Grayson tienen pocas cosas en común. Ella está llena de luz, es cariñosa, y siempre está tramando planes (a veces un tanto absurdos, pero se la quiere porque es increíble). Él es más retraído, con los años se ha vuelto huraño y desconfiado, aunque eso no quiere decir que no tenga su corazoncito, que lo tiene, y muy grande. Encontrarse y tener que convivir como un matrimonio feliz no les será fácil, pero la atracción que sienten el uno por el otro hace que las cosas se descontrolen.

Cuando apareció por la esquina en el otro extremo al que yo estaba, contuve el aliento. Bajo el resplandor de la luna, vi que tenía los ojos clavados en mí. Me levanté lentamente y, cuando empezó a dirigirse hacia mí, levanté la mano para que se detuviera y poder ser yo la que se acercara a él. Porque, comprendí de repente, a veces es necesario reunirse a medio camino, pero en otras ocasiones lo que quieres es satisfacer a la otra persona yendo hacia ella. Y eso..., eso es amor.

No se equivocaban cuando hablaban de La promesa de Grayson como si de un cuento se tratara. Pero no el típico cuento, en este caso, la bruja y el dragón son los grandes protagonistas ¡y menudo par!

Mia Sheridan ha vuelto a maravillarme. Si bien es cierto que con La decisión de Stinger bajó un poco el listón, con esta novela ha vuelto a posicionarse en lo más alto

Es difícil confiar si has vivido una vida de dolor y decepción, pero si algo te enseña el libro es que el amor te permite evolucionar. A Grayson le va a costar más que a Kira aprender esta lección pese a que su ama de llaves, Charlotte (qué mujer más bonica, oye) y su mayordomo (y marido de Charlotte), Walter, intentarán hacerle ver lo importante que es dar una oportunidad cuando se ama.

Si bien creo que le falta algo de acción (todavía recuerdo esa intriga en el final de La voz de Archer, cuando todas nos mordíamos las uñas pensando en cómo terminaría), creo que Grayson y su promesa no decepcionan en absoluto.

Dósis justa de amor sin llegar a ser empalagoso (tal y como me gusta), alguna que otra escena subidita de tono, siempre con el esquisito gusto que le caracteriza a Sheridan, y unos escenarios, sin duda, impresionantes. Después de leer esta novela te dan ganas de comprar un huerto y cosechar uva.

Grayson ha sido un protagonista de diez, pero Kira se lleva el premio gordo. Me encanta su manera de ser, seguramente por esa parte aniñada con la que me he sentido tan identificada, pero sobre todo por esa fuerza para no rendirse nunca.

Los capítulos se leen en un periquete, vas pasando las páginas casi sin darte cuenta. Además, y como es típico en esta clase de literatura, unos capítulos están narrados por Kira y otros por Grayson.

El hecho de que sea de tapa blanda sin duda es siempre un acierto. Es verdad que los libros de tapa dura atraen visualmente más, pero creo que es más cómodo este formato.

Sin más y en conclusión, si os gustan las historias románticas, los paisajes de viñedos, y los finales redondos, La promesa de Grayson es vuestro libro.

¿Lo habéis leído ya? ¡Contadme!

Se os quiere, cuquinos.

Ailina Shebelle